Etapa Carrion de los Condes-Terradillos De Los Templarios
Vuelta al Camino. Esta vez me acompaña Cristina Oca, burgalesa de Villafranca Montes de Oca, a la que conocí el año pasado cuando dormí en su casa rural La Alpargatería.
Bueno, hechas las presentaciones, nos ponemos al tema. Hemos viajado el viernes 20 y dormimos en Carrion, en el Albergue Espíritu Santo, regentado por unas monjas encantadoras. Normalmente cierran a las 10 (no se sí es horario conventual o europeo), pero nos amplían el horario de cierre porque hemos llegado tarde y aún no hemos cenado. Nos permiten llegar a las 11, y nos reciben como recibe una madre a sus hijos cuando llegan a casa: una sonrisa franca y las preguntas de rigor (qué tal lo habéis pasado, habéis cenado bien,..). ¡ Sólo les falta prepararnos un vaso de leche caliente !.
Al día siguiente para las 8 estamos ya en el CS. Salimos de Carrión, pasando delante del monasterio benedictino de San Zoilo, hotel y Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago con una importante biblioteca jacobea.
Ya fuera de Carrión nos enfrentamos al primer contratiempo: esta etapa tiene los primeros 16 km de camino sin pueblos donde avituallarse o parar, sin apenas sombra ni fuentes.
(impresionante, el peregrino de la foto)
Se hace largo, pero el buen tiempo sin demasiado calor y una brisa fuerte ayuda a llevarlo mejor. Este tramo se hace por la Vía Aquitana, calzada romana que unió Burdeos con Astorga en otro tiempo:
Unos kilómetros más adelante abandonamos la Vía Aquitana para tomar la Cañada Real Leonesa, camino de trashumancia:
Vía o cañada, el camino es igual de recto y llano, rodeado de campos de cereal inmensos y sin sombra alguna donde resguardarse.
Llegamos por fin a Calzadilla de la Cueza y paramos para recuperar fuerzas. Tomamos cervezas con limón que entran solas, y Cristina se fuma un par de cigarros (si, fuma, no dije que fuera perfecta).
Conocemos a un argentino trotamundos y, como no, a un azpeitiarra (estamos en todas partes) y a uno de Lastur.
Parada en Lédigos para comer, el único restaurante del pueblo nos ofrece una comida decepcionante.
Llegamos a Terradillos De Los Templarios, albergue fantástico, nuevo y limpio. ¿ Que cómo se llama el albergue ?. Vaya pregunta: Albergue Los Templarios. Dejamos las mochilas y Cristina me obliga bajo amenazas a hacer estiramientos. No es lo que más me apetezca pero reconozco que tiene razón, al día siguiente estoy recuperado. Además la hierba del albergue es como una moqueta enorme, ideal para estirar.
Visitamos el pueblo, donde volvemos a encontrar al azpeitiarra en el albergue municipal. Tiene algún problema en un pie y Cristina, deformación profesional, se ofrece a curarle, mientras yo me tomo una buena cerveza en el jardín.
Volvemos al albergue a cenar, es algo mejor que la comida pero no mucho más, los cocineros debieron estudiar (si es que lo hicieron) en el mismo sitio.
Después de la cena toca relax en el jardín, repasar la etapa del día, preparar la del día siguiente y partida de cartas en el bar (gana Cristina) para terminar la jornada.
Visitamos el pueblo, donde volvemos a encontrar al azpeitiarra en el albergue municipal. Tiene algún problema en un pie y Cristina, deformación profesional, se ofrece a curarle, mientras yo me tomo una buena cerveza en el jardín.
Volvemos al albergue a cenar, es algo mejor que la comida pero no mucho más, los cocineros debieron estudiar (si es que lo hicieron) en el mismo sitio.
Después de la cena toca relax en el jardín, repasar la etapa del día, preparar la del día siguiente y partida de cartas en el bar (gana Cristina) para terminar la jornada.
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