jueves, 1 de mayo de 2014

Let's get lost...

Let's get lost... (Chet Baker). Perdamonos...por las anchas tierras de Castilla. Casi un año después retomo el camino: 3 días más de camino, 3 días menos para llegar a destino. Llego a Burgos en tren y tomó un taxi que me deja al pie del camino, dirección Villalbilla. Había olvidado lo que pesa la mochila, y eso que he aprendido a meter sólo lo imprescindible.

El tiempo, ideal para caminar: 18 grados, más claros que nubes y una brisa fresquita y ligera (lo siento por los que he dejado arriba, se comerá muy bien pero el tiempo...).


Pasado Villalbilla adelanto a lo que creó son dos peregrinas, pero una de ellas resulta ser una lugareña que se dedica a ayudar a los peregrinos. María de nombre, recorre todos los días un trayecto de unos 10 km en bici, se presenta a todos los peregrinos que encuentra y les pregunta si necesitan algo: ayuda, consejos, información,... Cuando me la encontré estaba acompañando y ayudando a Megan, una australiana con tendinitis. A mi mismo me informó de donde comer, donde dormir,... Impagable !!! Que le pongan un sueldo a este ángel benefactor !!!.

Salgo por fin de los pueblos y del camino en paralelo a una carretera nacional (civilización) y entro en la meseta...ancha es Castilla. Ancha, verde y llana. Una vereda de tierra atravesando paisajes preciosos donde el único rastro de vida inteligente es el homo peregrinensis (aunque algunos se cuestionen si es  realmente inteligente). Hasta donde alcanza la vista, media docena de peregrinos por delante y media docena por detrás. Franceses,  ingleses, coreanos, catalanes,... Babel !.


El restop del peregrino:


Una curiosidad: cruzamos el río Urbel, cuyo nombre viene de Ur Beltz, bautizado así por descendientes de vascos. El río es, como su nombre indica, oscuro.

Llegada a Hornillos, hora de comer. Tenemos todos la misma idea, nos juntamos una docena delante de la única tienda del pueblo y arrasamos con ella: cervezas, pan, fruta,... Conozco a Rosa y Blanca, dos catalanas que también empiezan hoy. Retoman el camino antes que yo, pero las alcanzo después de una hora y seguimos juntos. Hablamos, como no, de independentismo. Conclusión: nadie lo tiene claro. Al menos nos sirve para hacer el último tramo del camino casi sin darnos cuenta, y llegamos a Hontanas a las 5:30. Entrada en el albergue (muy coqueto y limpio), ducha y revisión del estado general del cuerpo, y cervecita en la terraza del albergue viendo como se pone el sol y escribiendo ésto que leéis. O sea, la gloria (o casi, ayyy, casi).

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